FUECYS LISTA 3

Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios

En un año de fuerte conflictividad la central no dio tregua y consiguió mover la aguja a favor de sus reivindicaciones

Posted by FUECYS LISTA 3 en 28 noviembre, 2016

El año en que el PIT-CNT le ganó todas las pulseadas al gobierno

En un año de fuerte conflictividad la central no dio tregua y consiguió mover la aguja a favor de sus reivindicaciones

Cuando a mediados de 2015 el gobierno anunció cuáles serían los lineamientos salariales vigentes en la ronda de negociación salarial, en el PIT-CNT se pintó de guerra y le auguró al Poder Ejecutivo un año de fuerte conflictividad centrada en la lucha por el salario.

No solo cumplió con su palabra, sino que con sus acciones logró doblegar la defensa inicialmente monolítica del gobierno de Tabaré Vázquez de las pautas oficiales, y, de paso, dejó mal parado al ministro de Economía, Danilo Astori, el promotor y garante de los términos definidos para la negociación salarial.

Tres paros parciales, un paro general, tres reuniones con el presidente Tabaré Vázquez y algunas más con el equipo económico y la bancada frenteamplista, delinean un resumen de lo que fueron varios meses cargados de tensión y cruces con las autoridades con el objetivo cambiar los términos de discusión en las mesas de negociación.

A poco de terminar el año y aún con sectores estancados en los Consejos de Salarios, el PIT-CNT evalúa al 2016 como un año de logros, producto de la lucha en las calles y la “sensibilidad” de los gobernantes. Pero lo cierto es que la central obrera consiguió imponer su postura por encima de las decisiones de gobierno, incluso con un clima de desaceleración económica en contra y un equipo de gobierno empecinado en no añadir por el lado de los salarios nuevas presiones a la inflación.

El primer logro llegó con la imposición de cambios al ajuste fiscal planteado por el Ejecutivo en el proyecto de Rendición de Cuentas, luego de que el Ministerio de Economía (MEF) definiera aumentos en el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Ante esa realidad, el PIT-CNT se puso de inmediato a trabajar en una propuesta alternativa que redujera la carga impositiva que se preveía aplicar sobre las primeras escalas salariales, lo que consiguió en alianza con varios sectores del Frente Amplio críticos con la propuesta. Le siguió la polémica en torno al artículo 6 del proyecto de Rendición de Cuentas, que apuntaba a cortar los aumentos de gastos previstos para varias áreas educativas por un total de $ 1.500 millones.

Por último, el logro más importante para sus intereses y al que dedicó buena parte de las acciones de protesta durante casi todo el año: el cambio de las pautas salariales que, tal y como estaban planteadas, generarían según la visión de la central sindical pérdida de salario real por primera vez en mucho tiempo.

Clima tenso

La superación de estos tres obstáculos fueron los principales trofeos que el PIT-CNT se llevó este año. “Fuimos más allá de lo que pensamos. Logramos más de lo que la mayor parte de los uruguayos creía o de lo que los generadores de opinión consideraban”, dijo a El Observador el presidente de la organización sindical, Fernando Pereira. En los tres casos, la central obrera logró hacer pesar su postura y generar un cambio que, si bien no siempre contempló al cien por ciento todos sus pedidos, modificó a su favor el transcurso de los hechos.

En los dos primeros, el PIT-CNT contó con el respaldo indirecto del Frente Amplio, que se hizo eco de alguna de sus reivindicaciones y consiguió que el Poder Ejecutivo aceptara menos aumentos al IRPF y se comprometiera a analizar planteos diversos para mejorar el presupuesto educativo. Pero, en simultáneo, la presión sindical no faltó en ningún momento. En el ámbito público, el PIT-CNT incentivó movilizaciones convocadas, por ejemplo, por los gremios de la educación y de los jubilados, así como también anunció un paro parcial y otro general en menos de un mes al que, aseguran, adhirió casi un millón de personas. También en lo privado, durante las reuniones con la cúpula económica de gobierno y, por supuesto, con el presidente Tabaré Vázquez.

Pereira reconoció que la actitud desafiante del PIT-CNT determinó “un clima de enfrentamiento importante con el gobierno” en buena parte del año. Lo mismo opinó el director del Instituto de Relaciones Laborales de la Universidad Católica, Juan Manuel Rodríguez, quien recordó la carta que Vázquez envió a las autoridades sindicales, acusándolas de impulsar “amenazas o diatribas”.

Rodríguez calificó el incidente como uno de los momentos de enfrentamiento “más públicos” con el presidente en los últimos años. “Que el presidente no reciba al PIT-CNT pasó muchas veces, pero que le mande una carta diciendo que no los va a recibir y que se sintió amenazado, eso nunca había pasado”, dijo.

La carta marcó un punto de inflexión en la relación y, por supuesto, exigió un cambio de estrategia que para regocijo de la central obrera llegó a buen puerto. La reunión con Vázquez no solo se concretó, sino que en ella también se obtuvo el aval del mandatario para cambiar las pautas salariales definidas por el Poder Ejecutivo. Poco después llegó el segundo hito. En una nueva reunión, el mandatario se comprometió a estudiar el estancamiento en la ronda salarial y una semana después el gobierno hizo realidad otro pedido sindical: los correctivos por inflación a un año.

El impacto de los “logros”

Dos veces Vázquez dijo que no a los pedidos del PIT-CNT para cambiar las pautas e incorporar correctivos, y las dos veces terminó por retractarse y ceder a la presión sindical, un gesto de debilidad inusual en el presidente. Pese a eso, para Rodríguez, los cambios en la negociación salarial no tuvieron los efectos que el PIT-CNT ni el gobierno esperaban y esa es la razón por la cual, a un mes de terminar el año, todavía hay sectores que pelean su convenio en el ámbito del Ministerio de Trabajo.

“El gobierno hizo algunas flexibilizaciones relativamente pequeñas que, aunque algunos lo tomaron dentro del movimiento sindical como positivo, en la mayoría de los casos no redujeron sus aspiraciones y muchos conflictos se mantuvieron”, dijo Rodríguez.

Según el académico, “todas las partes están tratando de negociar en un contexto económico diferente al de los diez años anteriores”, donde la política salarial del gobierno cambió y no garantiza el crecimiento del salario real. En ese tira y afloje, las flexibilidades que introdujo el Poder Ejecutivo son, a su entender, “pequeñas”, y al momento solo sirvieron para destrabar el conflicto en la construcción.

Incluso, opinó que “se fue para atrás en algunos acuerdos” ya que los empresarios, al ver que el gobierno cedió a los pedidos de los trabajadores, comenzaron a exigir que se renegocien algunos beneficios específicos que ya se habían acordado; razón por la cual la ronda salarial sigue demorada y en sectores como el comercio “sigue la movilización exactamente igual que antes”.

Insuficientes

La visión de que los logros alcanzados este año no son suficientes también es compartida por algunos miembros de la cúpula sindical, como el integrante del Secretariado Ejecutivo Ricardo Cajigas. El sindicalista dijo a El Observador que los cambios logrados “no son sustanciales”.

“En primer lugar, no alcanzan para que hubiera una recuperación salarial como a la que aspiraban los trabajadores (…) Pero además, porque son logros momentáneos. Esto el año que viene o el otro se discute de nuevo y entonces podés tener ganancia o pérdida”, dijo.

De igual modo opinó el integrante del secretariado José Lorenzo López, quien consideró que si bien “hubo logros importantes”, como el cambio de las pautas, estos “son insuficientes”.

“Estamos lejos de lo que se pretendía”, dijo.

Pereira consideró “obvio” que no se “tocó el cielo con las manos”, al evaluar el desempeño sindical. Pero aun así, aseguró que “los avances que se han logrado son importantes en relación a los anuncios que se habían colocado a principio de año” ya que, al final, todo se resume a una cosa: este año no habrá pérdida salarial.

¿Aliado o enemigo?

Pereira que no duda en afirmar que el PIT-CNT “está más potente” y que “nadie lo discute”, asegura sin embargo que el vínculo con el gobierno “no es una pelea de musculatura, de quién le dobla el brazo a quién”.

Para el politólogo Antonio Cardarello el PIT-CNT “está muy fuerte” y eso se percibe en el gran número de afiliados (alrededor de 400 mil) y la capacidad de movilización que ha mostrado en el último año. Pese a eso, opinó que su “fuerte capacidad de presión” a su vez perjudica su imagen ante la opinión pública, que cuestiona sus medidas. En la misma línea la analista política Adriana Raga consideró que la central “está siempre en una posición difícil porque si logra más conquistas gracias o en parte a las presiones del gobierno, también se limita con ese mismo público porque no le gustan esos modos”.

Aportes a la legislación del trabajo

En paralelo a la disputa en torno a la negociación salarial, el PIT-CNT impulsó proyectos de ley para generar cambios en la normativa laboral vigente. En ese sentido, pidió a Vázquez la reglamentación del convenio 158 de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) que propone una serie de modificaciones para dejar sin efecto los despidos sin justificación. Asimismo, la Cámara de Diputados elevó al Ejecutivo una minuta solicitando que lo reglamente. También elaboró el proyecto de ley de inserción laboral para personas con discapacidad en el ámbito privado. El proyecto fue aprobado en Diputados por unanimidad.

Las corrientes que se disputan la interna

Dentro de la cúpula sindical, dos corrientes son protagonistas: Articulación (conjunto de sectores afines a los sectores más moderados del Frente Amplio) y Partido Comunista que, al día de hoy tienen como principales referentes a Fernando Pereira y Marcelo Abdala. Sin embargo, en especial entre los comunistas, las posturas no siempre son coincidentes y ya no funcionan como un bloque. También persisten en la central otras ideologías que muchas veces presionan a la cúpula y fragmentan la visión sindical. Hoy, estos “radicales” suelen estar representados por dirigentes del sindicato de funcionarios públicos, de la bebida, ferroviarios y de la educación, entre otros.

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