FUECYS LISTA 3

Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios

En 2012, un informe del sindicato Fuecys advirtió varias irregularidades en las condiciones de trabajo de los depósitos de Meteoro en Toledo.

Posted by FUECYS LISTA 3 en 21 noviembre, 2016

LA EXPLOSIÓN DE PIROTECNIA EN TOLEDO

Importadora TRICK LDA METEORO

Un adiós que saca chispas

Un informe del Pit-Cnt ya advertía en 2012 sobre la falta de medidas de seguridad en el depósito de fuegos artificiales que explotó el mes pasado. Cuatro años después, la muerte de cuatro jóvenes desencadenó la clausura de otras tres empresas sin habilitación y dejó en evidencia que el Estado falla en los controles.

PAULA BARQUET20 nov 2016

El portón de la empresa Meteoro hoy es un altar. Las familias y los amigos de los cuatro jóvenes fallecidos casi un mes atrás descargaron allí sus más tiernas palabras de despedida. “Mi hijo del alma, siempre estarás presente en nuestros corazones”; “Mi chiquito lindo, mi ángel adorado”; “Esto no es una despedida, es un hasta la vuelta”; “Siempre recordando tu sonrisa”; “Por el descanso de los cuatro ángeles que se ganó el cielo”. Forraron los carteles con nailon para que las lluvias no corran la tinta, y engancharon a los barrotes de hierro algunas flores de plástico y otras que hoy están secas.

Lo que se lee allí es una parte del sentimiento de los deudos: el respetuoso homenaje, el cariño, la tristeza. La otra cara, la que ha empezado a verse en las últimas semanas, no tiene nada de apaciguada. Es de rabia, impotencia, incredulidad. Quiere justicia. Busca un culpable.

Desde el portón de Meteoro, a unos pocos kilómetros de la localidad canaria de Toledo, se alcanzan a ver cuatro depósitos. El que se incendió el 25 de octubre a media tarde apenas se distingue de los otros tres galpones por unas mínimas abolladuras en el techo de chapa. Nada revela la dimensión de la tragedia que ocurrió ahí adentro. Es como si los ladrillos perfectamente en pie se hubieran empecinado en guardar el secreto de qué fue lo que desencadenó el fuego. La Dirección Nacional de Bomberos hizo una pericia y prepara un informe que los familiares esperan para la semana entrante, pero algunos ya están alertados: posiblemente nunca se sepa cuál fue la causa.

La muerte de los cuatro jóvenes de Toledo hizo que varios de los organismos a los que de alguna forma u otra se los puede señalar como responsables, pusieran a su gente a buscar respuestas. Pero todavía siguen sin aclarar lo sucedido y la presión social que durante los primeros días se hizo sentir, ha ido cediendo con el paso de las semanas. Incluso en Toledo ya casi nadie habla del tema.

Es curioso, porque en esa pequeña ciudad de 40 mil habitantes, donde el trabajo es poco —granjas, criaderos de pollos y servicios, básicamente— existen otros depósitos de fuegos artificiales como Meteoro. Cada uno tiene entre 10 y 12 empleados, y se agregan otros tantos para la zafra que va de noviembre a febrero.

Desde el Servicio de Material y Armamento (SMA) del Ejército —encargados de autorizar y controlar la actividad de estas empresas—, informaron a El País que en la zona de Toledo tienen depósitos de fuegos artificiales precisamente cuatro de las siete empresas mayoristas registradas a nivel nacional. Además de Meteoro (Trick Ltda), las otras empresas son Júpiter (Distrisega Uruguaya SA), Monster (Suchina SA) y Rojao SRL.

Ninguna de las cuatro cuenta hoy con la habilitación comercial que concede la Intendencia de Canelones porque tampoco tienen al día la habilitación de Bomberos. La directora de Arquitectura de la IMC, Natalia Brener, confirmó esta información y, de hecho, luego de la consulta de El País, Brener manifestó que se les dio cese de actividades a tres de los emprendimientos “hasta tanto no culminen estos procedimientos”. Meteoro ya no estaba en funcionamiento por disposición del Ministerio de Trabajo, debido al incendio.

“Trampa mortal”.

Los huesos de Johon Rodríguez (22), Damián Fagián (20) y Víctor Méndez (27) quedaron apilados contra la puerta principal del galpón. A Adrián Yianibelli (27) lo sacaron con vida otros dos trabajadores de la empresa, que según declararon debieron romper la puerta con una columna de hormigón. A Michael Yianibelli, el único hermano de Adrián, le contaron que primero le apagaron las llamas, luego le sacaron lo que pudieron de lo que tenía pegado al cuerpo, y tras insistir consiguieron que un móvil policial lo trasladara en la caja de una camioneta (“como una bolsa de papas”) hasta la mutualista de la zona, Cudam. Allí le hicieron los primeros auxilios y finalmente una ambulancia lo llevó al Centro Nacional de Quemados, en Montevideo. Adrián murió dos días después.

Michael busca dentro suyo la fortaleza para relatar los hechos sin quebrarse, y lo consigue. Reconoce que está devastado, certificado, y que no deja de pensar en su sobrino de un año al que ahora, dice, criará como a un hijo más. Pero Michael está demasiado enfocado en transmitir su objetivo. “Lo que nosotros queremos es que si hubo un culpable de que los chiquilines murieran, que se haga cargo. Sea quien sea. Queremos llegar al responsable. No queremos plata”, dice a El País.

“Esto fue un accidente. Por más que haya sido culpa de ellos, ¿se pudo haber prevenido? Sí, se pudo haber prevenido. Pero no deja de ser un accidente. Y pueden haber sido ellos los que lo provocaron. Mi hermano, por ejemplo, era gran fumador. Yo imagino que no era tan nabo de fumar ahí, pero ponele que la causa haya sido culpa de ellos. Igual pudo haber prevención”, sostiene Michael.

Enseguida del incendio, el jefe de Bomberos, Leandro Palomeque, informó que el local no tenía las medidas de protección contra incendios que exige ese organismo para otorgar la habilitación. En un comunicado, la empresa Meteoro expresó su dolor por el hecho y, entre otras cosas, aseguró que desde 2012 estaba en trámite la renovación de la habilitación. “Se pueden decir todos los tal vez que quieran, pero no la tenían, y punto”, expresó Palomeque para este informe.

A su vez, la Intendencia de Canelones está haciendo una investigación administrativa pero ya reconoció que si bien la empresa estaba en funcionamiento, no estaba habilitada a nivel comercial, justamente por no contar con el visto bueno de Bomberos. También inició una investigación el Ministerio de Trabajo, que anunció que reuniría documentación de la empresa en materia de seguridad social, salud y seguridad en el trabajo.

Desde el SMA del Ejército, en tanto, dijeron a El País que en los últimos años no se detectaron irregularidades en los depósitos de pirotecnia en general, salvo en cuatro casos en los que había más mercadería de la autorizada y por eso debió ser incautada.

Daniel Farías, jefe de la división Registro Nacional de Armas, dependiente del SMA, no se refirió al episodio puntual en Meteoro pero quiso aclarar que “los depósitos de material pirotécnico son, pese a la adopción de todas las medidas de seguridad que se adopten, lugares propensos a explosiones en incendios en todo el mundo”. Según dijo, hubo casos así en Canadá (2013), España (2000), Argentina (1999, 2004, 2012), Países Bajos (2000), Méjico (2007), China (2015), Colombia (2015).

A contrapelo de la mesura expresada por los distintos organismos estatales, en el Pit-Cnt elaboraron un folleto con los rostros de los cuatro muertos en el que advierten que el depósito “terminó siendo una trampa mortal” para estos trabajadores (ver imagen en esta página).

Tienen elementos para afirmarlo. Raúl Ferrando, dirigente de Fuecys, contó que en 2011 se conformó un sindicato de base en Meteoro. Aquellos empleados se movieron, según Ferrando, porque “las condiciones de trabajo eran jodidas”. Se creó una comisión bipartita con una técnica prevencionista de la empresa y un promotor de salud ocupacional de Fuecys y se hizo un “mapeo de riesgo”. El delegado de Fuecys, Miguel Garín, elaboró un informe al que accedió El País en el que se señalaban varias irregularidades y se incluían recomendaciones para mejorar.

El informe advierte que en el local había “algunos extintores pero no libres de obstáculos”. Ni los extintores ni las bocas de incendio estaban señalizadas. Tampoco las salidas de emergencia o vías de escape, una de las cuales estaba “obstruida por mercadería almacenada”. “Se consultó al encargado del local y nos informó que no existe un plan de emergencia o evacuación”, escribió Garín. “Ninguno de los depósitos cuenta con sensores de humo o alarmas de incendio”, agregó (ver más en el recuadro con fotos).

Ferrando cuenta que tras esa instancia “mejoraron algunas cosas, el relacionamiento sobre todo”, pero no sabe mucho más porque varios de los dirigentes cambiaron de trabajo y el incipiente sindicato casi se desarmó, con lo que Fuecys prácticamente le perdió el rastro.

Ahora, ese informe de 2012 cobra otra importancia. “Para nosotros esto puede configurarse como una responsabilidad penal del empresario clara porque las condiciones seguían iguales”, dice Ferrando, que se basa en el testimonio de uno de los trabajadores que sacó a Adrián Yianibelli de entre las llamas y que hoy se encuentra en un estado emocional delicado.

Yubert, un joven de Toledo que trabajó en Meteoro durante dos zafras hace algún tiempo, dijo a El País que “las condiciones de trabajo eran un desastre” y que los contratados en forma temporal, como él, no habían hecho el curso de manipulación de fuego que dicta Bomberos. “Los extintores no estaban bien señalizados. Implementos de seguridad, cero. No había cascos ni indumentaria para los zafrales”, describió.

Al momento hay dos demandas penales por eventual homicidio culposo y una civil por US$ 500.000 contra los dueños de Meteoro. “Es obvio que, si la empresa ocupaba trabajadores en un lugar con explosivos que no tenía habilitación de Bomberos, habría incurrido en una conducta ilícita”, fundamentó en su escrito Oscar López Goldaracena, abogado de la familia Yianibelli.

El País intentó hablar con uno de los dueños de la empresa, pero no quiso. El dolor también atraviesa a esa familia, que siente que la sociedad ya los juzgó por lo que, a su juicio, fue “un accidente que le pudo haber pasado a cualquiera”.

Normas y controles.

Por una ley de 1943 el SMA del Ejército es el organismo al que le compete otorgar los permisos de importación de fuegos artificiales, registrar a las empresas y controlar las condiciones de almacenamiento y de seguridad de los depósitos que los almacenan.

En el decreto reglamentario del mismo año se detallan cuáles son los criterios adecuados de ventilación e iluminación, se advierte que deben tener pararrayos, se especifica cómo deben ser las bocas de incendio y las salidas, entre otras cosas.

Sin embargo, el SMA tiene como referencia el boletín técnico número 5, emitido por ellos en 2003, que da otros lineamientos complementarios sobre cómo debe almacenarse la mercancía.

Cada año, dijo el vocero Farías, el SMA hace un “relevamiento” de los depósitos para controlar las disposiciones de ese boletín. “Esto se realiza de oficio, pero en caso de existir denuncias se verificaría si existen amenazas a la seguridad”, señaló. En el relevamiento se evalúan “los materiales, las medidas de seguridad, el estado de mantenimiento, la disposición de los edificios aledaños y las condiciones de limpieza de los depósitos, así como también las condiciones en las que la mercadería se encuentra almacenada”, detalló.

Según Farías, el SMA no encontró ninguna infracción de este tipo en Meteoro ni en otros depósitos de pirotecnia.

Walter Migliónico, coordinador de salud ocupacional del Pit-Cnt y prevencionista con 45 años en el tema, criticó que el tema se rija por una ley “totalmente obsoleta” y que la potestad de hacerla cumplir sea del SMA. “Una cosa es ser militar y manejar granadas y fusiles. Otra es controlar establecimientos de pirotecnia. El Ministerio de Trabajo debería tomar una acción mas decidida en esto, pero nadie quiere discutir sobre las cosas que controla el Ministerio de Defensa”.

Palomeque, de Bomberos, explicó que el decreto que rige su accionar —promulgado en mayo de este año— establece que los dueños de todo emprendimiento comercial son los que deben solicitar la habilitación, que dura ocho años, y pedir la renovación luego. Deben presentar un “proyecto” con las medidas de protección contra incendios para el lugar, algo que Bomberos aprueba “automáticamente” y luego tiene ocho años para verificar que lo declarado concuerde con la realidad.

“Bomberos no puede fiscalizar todo. No tiene sentido ir apartamento por apartamento averiguando, por ejemplo, si hay un estudio jurídico. Lo único que no precisa habilitación es la vivienda con destino de residencia de núcleo familiar. Para todo lo demás la ley es clara, y la responsabilidad siempre es del dueño”, advirtió.

Toledo: la localidad tiene uno de los índices más altos de niños y jóvenes.
Foto: F. Ponzetto

El edil colorado Alfredo Silva, allegado a la familia de uno de los fallecidos, considera que los depósitos de Toledo “son verdaderos polvorines” y trabaja en un proyecto de decreto para Canelones que “unifique las normativas”, ya que a su juicio tal como están dan pie al descontrol.

Para Migliónico, del Pit-Cnt, la tragedia de Meteoro dejó mal parados no solo al Ejército, a Bomberos y a la Intendencia de Canelones, sino también al Ministerio de Trabajo, al de Salud, al Banco de Previsión Social, al Banco de Seguros. “Todos ellos tienen competencia en cuanto a las condiciones de trabajo. ¿Hicieron inspecciones?”, se preguntó. “Acá fallaron todos, y se están lavando las manos”.

UN DOCUMENTO CLAVE

En 2012, un informe del sindicato Fuecys advirtió varias irregularidades en las condiciones de trabajo de los depósitos de Meteoro en Toledo.

El sindicato Fuecys, al que pertenecía al menos uno de los cuatro jóvenes fallecidos, tiene en su poder un informe de marzo de 2012 en el que, a instancias de una comisión bipartita, se identificaron varias irregularidades laborales. El autor del informe señaló varios problemas y anunció que informaría al SMA para que controlara las instalaciones, algo que no se sabe si efectivamente ocurrió. En las imágenes que anexa el informe se ven fallas en la señalización de extintores y puertas de salida, y bocas de incendio y mangueras en mal estado. De acuerdo al registro fotográfico, las cajas de mercancía llegaban a apilarse a varios metros de altura y en forma desordenada, dificultando el pasaje y el acceso rápido de los trabajadores. Además, según el informe no existía en esa fecha un plan de emergencia o evacuación del lugar.

“Era evitable cumpliendo con la normativa”.

“Cuando pasan estas cosas me dejan una frustración importante. Uno trabaja justamente para todo lo contrario”, se lamentó Walter Migliónico, coordinador de Salud Laboral del Pit-Cnt y prevencionista referente en Uruguay y en la región. “Decís ¿era inevitable? No, nada inevitable. Era evitable cumpliendo la normativa. Los accidentes no son un castigo divino, son consecuencia de las decisiones que se toman cuando se organiza el trabajo. Si tengo fuegos artificiales y no tengo habilitación de Bomberos… No era una fábrica de bizcochos o de alfajores. ¡Estás trabajando con cosas que explotan! Esto fue un asesinato y me hago cargo, con nombre y apellido”, se despachó Migliónico en diálogo con El País.

El sindicalista agregó que le duele oír a los que hablar de la eventualidad de que los jóvenes estuvieran fumando. “Los afectados no pueden opinar, y lo más fácil es echarles la culpa a ellos. El error humano en un depósito de pirotecnia debe estar 100% contemplado”.

A Migliónico le consta que en la zona de Toledo existen otros depósitos de empresas “en las que se trabaja en forma irregular totalmente”, aunque no sabe en qué medida porque en ninguna de ellas hay organización sindical. De hecho, contó que tras la tragedia en Meteoro fueron a visitar una de las empresas y los mismos trabajadores les dieron la espalda, según él, “por miedo” a sus patrones.

“Estamos tratando de conseguir información pero al no haber sindicato estamos atados de pies y manos. Lo que pasó, pasó. Vamos a tratar de que no se repita”, concluyó el especialista.

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