FUECYS LISTA 3

Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios

La construcción de la memoria y el desafío al dolor

Posted by FUECYS LISTA 3 en 3 noviembre, 2016

La construcción de la memoria

y el desafío al dolorLa construcción de la memoria y el desafío al dolor

“No me preocupa el grito de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética.

Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos”.

Martin Luther King

 

La historia jamás olvidará lo que sucedió dentro del Hospital Militar durante la dictadura. Ese lugar tenebroso, donde se dejó morir a compatriotas, espacio donde la crueldad no reparó en mujeres embarazadas, bebes, jóvenes y hombres, cuenta con el testimonio simbólico de una placa marca de la memoria.

Las iniciativas que viene impulsando la Mesa Permanente Contra la Impunidad en función de la ley 18.596, suponen una fuerte decisión de construcción de la identidad colectiva, respeto a la memoria y los DDHH sobre los hechos vividos en el Uruguay reciente.

Las placas surgen como resultado de la ley 18.596, a través de la comisión implementadora que integran el Ministerio de Economía, el Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Educación, Crysol y Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos.

La histórica militante Lille Caruso dialogó con el Portal del PIT-CNT sobre la importancia que representa esta placa para nuestra sociedad. “Peleamos durante muchos años por poner esa placa, nosotros sabíamos que la placa del Hospital Militar era fundamental porque ese fue un lugar de tortura, de muerte, de desaparición, de mentiras. En el Hospital Militar dejaron morir a muchos compatriotas, empezando por el compañero Roberto Luzardo porque el Gregorio Goyo Álvarez pensó que Luzardo había matado a un hermano, Artigas Álvarez, y por ello dio la orden de que no le dieran de comer, que no le proporcionaran medicamentos, así fue que se murió en condiciones infrahumanas. No te puedo decir en las condiciones en que murió ese compañero”.

El testimonio desgarrador de lo que vivieron muchos compatriotas dentro del Hospital Militar supone un desafío a la condición humana. Cada palabra, cada recuerdo de Lille es único, impactante, crudo, con su forma pausada pero firme de repasar una y otra vez la historia infame.

“Hubo compañeras que estaban presas en el penal que estaban embarazadas, que las llevaban a parir; algunas tuvieron suerte y les entregaron sus niños, pero después se los sacaban y se los entregaban al tiempo, uno o dos meses depués y recibían un niño flaquito, chiquito, porque no les daban el alimento, no les dejaban dar el pecho, nada. Hubo otras mujeres, compañeras a las que les dijeron que los hijos nacieron muertos pero nunca se los mostraron muertos, por lo que entonces esos niños hoy pueden estar viviendo en la casa de cualquiera de ellos”.

La construcción de la memoria supone un desafío al dolor.

Lille Caruso explicó al Portal que la compañera que habló en el acto cuando la colocación de la placa en el Hospital Militar la pasada semana, “estuvo dos años presa en el Hospital, le decían que tenía una enfermedad que no tenía, y esta compañera hasta el día de hoy sigue enferma porque la vida ahí adentro fue terrible”.

Caruso recordó el papel del doctor Mautone en los tiempos del terror, “que era el médico que firmaba todas las autopsias falsas”. El médico que traicionó el Juramento Hipocrático y las más básicas y elementales normas de respeto a los DDHH, como decesos de causas naturales o ataques cardíacos distintos casos de asesinatos bajo tortura. “Él firmó el de mi marido Álvaro Balbi, el de Nibia Sabalsagaray que después se demostró que no se había matado, sino que la habían matado, firmó el del Aldo Chiquito Perrini, firmó la enorme mayoría de los asesinatos desde el Hospital Militar”.

Valor

“Yo creo que es muy importante que la gente sepa lo que pasó en el Hospital Militar” reflexionó Caruso. En este sentido, la dirigente reconoció que poco le importa lo que piensen los militares de la placa y su ubicación. “Lo que importa es que la vea la gente que camina por allí y sepa lo que sucedió en la sala 8. Lo que piensen los oficiales poco me importa” sostuvo.

“Esto en el medio de la vereda lo ve el pueblo cuando pasa por la calle. Allá había una sala 8 que era terrible. A nosotros nos importa el tema de la memoria que no son los milicos, la memoria es el pueblo”.

La construcción de la memoria tampoco es una tarea sencilla y por ello, quienes trabajan día a día en la militancia por los DDHH saben que existen muchos desafíos en el camino. “Cuando pusimos la placa casi no había jóvenes, en el Hospital Militar, el día que colocamos la placa no hubo presencia de muchos jóvenes, y eso es algo que tendremos que tener en cuenta, y casi que empezar todo de nuevo, hablar con la gente. A mi me preocupan mucho los jóvenes en la construcción de la memoria”.

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