FUECYS LISTA 3

Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios

“El gobierno no debe flechar la cancha”

Posted by FUECYS LISTA 3 en 4 abril, 2011

Fuente: El País

lfonso Varela

Preside la Cámara Nacional de Comercio y Servicios, a la que están afiliadas cerca de 15.000 empresas. En los consejos de salarios del sector asesora y acompaña en la negociación a los empresarios de diferentes grupos, desde el comercio minorista a la intermediación financiera y los seguros, pasando por los servicios de comunicaciones, la salud, la industria química y del medicamento, entre otros. El sector ocupa a unos 200.000 trabajadores que en algunos casos atraviesan estos días con conflictivas negociaciones de sus convenios vencidos en diciembre. Varela analiza aquí ese panorama y apunta sus críticas hacia un mecanismo que considera “perverso”.

J. L. Aguiar

-¿A qué atribuye la alta conflictividad que se ha vivido este año en el sector del comercio?

-La conflictividad no ha sido muy alta; lo que pasa es que las situaciones más complicadas se dieron en sectores que tienen mucha exposición pública y gran impacto mediático: los supermercados y el supergás, básicamente. El tema del supergás es siempre delicado por la cantidad de actores que participan en las distintas etapas del proceso, y los supermercados porque son hoy los mayores empleadores del país y la conflictividad que se daba antes en la industria se está trasladando hacia ahí. En este momento hay una alta demanda y existe la presunción, por parte de algunos, de que un mayor volumen de ventas supone mayor rentabilidad, lo cual no siempre es así.

-¿Por qué no?

-Porque lo que está pasando es que hay un crecimiento del volumen de negocios pero también crecen los costos y hay una inflación en dólares muy grande. Los márgenes, en esos casos, se reducen.

-Pero este año, al menos, se ha puesto en evidencia que el gremio que agrupa a los trabajadores del comercio y de los servicios está teniendo más peso e impone mayor presión en los consejos de salarios. ¿Cómo ve el panorama?

-Sin duda, hay más presión. En la administración del Dr. Vázquez y en la de Mujica se ha consagrado una serie de beneficios a la actividad sindical que está repercutiendo en esta situación. Ha crecido la afiliación y los propios gobernantes han mostrado su apoyo a este tipo de demandas de los sindicatos.

-¿Eso es dañino, a su juicio?

-Eso no es sano para el buen funcionamiento de la economía. El gobierno debe ser un actor neutral en los consejos de salarios. No puede dar señales de que va a flechar la cancha para un solo lado.

-Hay en el sector muchos trabajadores que ganan hoy salarios muy bajos, apenas superiores a los $ 6.000. ¿Considera adecuados esos sueldos?

-Yo no sé cuántos son los sueldos que están en esos niveles. Si usted me pregunta: “¿Los sueldos son buenos?” Yo le respondo: “Hay de todo”. Hay empresas grandes que pagan buenos sueldos, hay otras pequeñas, algunas en el interior, que se ven más condicionadas. La variedad que hay en el comercio es muy grande, y en algunas empresas hay una masa de asalariados que no tiene especialización ni capacitación especial.

-Los trabajadores aspiran a un mínimo de $ 9.600.

-Eso es parte de la negociación y hay que ver si se llega a un acuerdo.

-La negociación no se limita solo a los salarios. Hay otro tipo de reclamos, como la rebaja de la carga horaria, temas de salud laboral. ¿Qué posición tiene sobre estas demandas?

-Este es un tema que merece aclararse. En los consejos se negocian salarios mínimos y categorías. Todo lo que refiere a las condiciones de trabajo corresponde a otro ámbito donde el gobierno no debería intervenir (salvo que haya acuerdo).

-¿Y eso se cumple?

-Se cumple en algunos grupos y en otros no, porque a veces el Poder Ejecutivo ejerce presión y no es fácil resistirse.

-Usted sugiere que el árbitro juega con el equipo contrario.

-Lo que se dan son situaciones donde el tercer actor, que debería ser imparcial, generalmente se vuelca para un lado.

-Desde que se inició esta ronda salarial en el sector hubieron ocupaciones y piquetes a la entrada de supermercados. No se veían situaciones similares antes. Supongo que usted no las considera una forma legítima de presión sindical.

-Eso lo vemos como una violación a las normas constitucionales (entre otras, el derecho de propiedad y la libertad de trabajo). Acá se dijo que la ocupación debe interpretarse como una extensión del derecho de huelga; al mismo tiempo, el gobierno sancionó un decreto por el cual se prohíben las ocupaciones en los lugares públicos de trabajo, donde también está contemplado el derecho de huelga. Entonces, si fuera una extensión de ese derecho no se podría limitar en el Estado, ¿no? Cuando nosotros presentamos nuestra queja ante la OIT por la ley de negociación colectiva, hablamos de las ocupaciones y la OIT sostuvo que, en caso de producirse una ocupación, el gobierno debería garantizar la entrada al personal que quisiera trabajar y también a la dirección de la empresa. Eso no se está cumpliendo.

-¿Qué piden los empresarios en los consejos de salarios?

-Una condición que debería incluirse en los acuerdos es la famosa “cláusula de paz” mientras dura el convenio. Pero el Pit-Cnt la rechaza.

-Cuando los empresarios acompañan a Mujica o a Astori en las giras por el exterior, ¿se habla de los problemas de relación laboral?

-Esos viajes tienen un componente muy útil para todos los que vamos, que permite afianzar las relaciones personales. Ahí nos conocemos más, se genera un ámbito de confianza y hay una cantidad de temas que se hablan, evidentemente. Además, es inexorable que se comparen situaciones. En el último viaje a Brasil, por ejemplo, los empresarios brasileños preguntaron mucho sobre el tema laboral. Cómo funciona, cómo son las relaciones. Y al mismo tiempo, cuentan su situación.

-¿Y qué surge de la comparación?

-Yo me quedé con una frase de un empresario brasileño: “Hay dos cosas en Brasil que están fuera de discusión: la democracia y la economía de mercado. De eso no se discute más”. Paros generales, hace años que no tienen; tampoco hay ocupaciones de empresas. Acá, la democracia no se discute, pero la economía de mercado se discute a cada rato. En otros lados hay una mayor valorización de la actividad empresarial, como generadora de valor, de riqueza, de oportunidades de desarrollo. En Uruguay no hay conciencia de la importancia que tiene la empresa en la sociedad.

-Hace pocos días, el director de Trabajo, Luis Romero, mostró preocupación por la conflictividad en la negociación salarial y consideró “un grave problema discutir con medidas sindicales”. ¿Cree que está produciéndose un cambio en la visión del gobierno?

-No sé qué decir. Lo que sí creo es que este mecanismo de negociación, muchas veces, es perverso para los propios trabajadores. Si usted suma la pérdida de días de trabajo por los conflictos, y hace la cuenta de los beneficios económicos que se obtuvieron, verá que hay trabajadores que tienen serias dificultades para recuperar el salario perdido por los paros.

El País Digital

 

 

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