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Cenizas de Saramago se repartirán entre su pueblo natal y Lanzarote

Posted by FUECYS LISTA 3 en 23 junio, 2010

Efe | Madrid, España | Publicado el 18 de junio de 2010

El escritor portugués y Premio Nobel de Literatura José Saramago falleció este viernes en su casa de Lanzarote a los 87 años de edad, a causa de una leucemia crónica, informaron a Efe fuentes de la familia.

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Los restos mortales del escritor José Saramago serán incinerados en Portugal y una parte de sus cenizas se depositarán en su pueblo natal de Azinhaga y otra parte se enterrará junto a un olivo de su casa de Lanzarote, informaron fuentes familiares.

El cadáver del escritor se trasladará este sábado a Portugal y saldrá previsiblemente de Lanzarote hacia las 10:00 hora local (9:00 GMT).

La capilla ardiente de Saramago se abrió a las 17:00 hora local (13:00 GMT) en la Biblioteca de la Sede de la Fundación José Saramago, en la localidad de Tías, en la isla de Lanzarote (España).

Deceso

La muerte del Nobel se produjo pasadas la 1:00 p.m. hora local (6:00 a.m. en Colombia), cuando el escritor se encontraba en su residencia canaria, acompañado por su esposa y traductora, Pilar del Río.

José Saramago había pasado una noche tranquila. Tras desayunar con normalidad y haber mantenido una conversación con su esposa, comenzó a sentirse mal y al poco tiempo falleció, explicaron a Efe las citadas fuentes.

El escritor ganó el Nobel en 1998.

Destacado exponente de la literatura

Creador de uno de los universos literarios más personales y sólidos del siglo XX, Saramago supo aunar su vocación de escritor con su faceta de hombre comprometido que nunca cesó de denunciar las injusticias que veía a su alrededor o de pronunciarse sobre los conflictos políticos de su tiempo.

Persona de firmes convicciones, capaz de “estar al lado de los que sufren y en contra de los que hacen sufrir”; “hombre de una sola palabra, de una sola pieza”, como lo definió su mujer, la periodista española Pilar del Río, cuando en 1998 le dieron el Premio Nobel a Saramago, éste reconocía siempre que él no tenía poder para cambiar el mundo, pero sí para decir que era necesario cambiarlo.

Y lo decía en ese “espacio literario enorme” que para él era la novela, en la que, con su habitual modestia, aseguraba no haber “inventado nada”.

“Sólo soy alguien que, al escribir, se limita a levantar una piedra y a poner la vista en lo que hay debajo. No es culpa mía si de vez en cuando me salen monstruos”, afirmó en el 97, con motivo de uno de sus múltiples doctorados “honoris causa”.

Sus pensamientos

Sus viajes por los cinco continentes le servían también para animar a los oyentes a reaccionar ante el mal funcionamiento del mundo, “a indignarse, a no quedarse en esa especie de inercia de rebaño” que caracteriza al hombre actual.

“Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan se puede decir que nos merecemos lo que tenemos”, aseguraba Saramago en junio de 2007, en unas jornadas de la Fundación Santillana.

En ellas, quien fue militante comunista durante buena parte de su vida, criticó con dureza a la izquierda: “Antes, caíamos en el tópico de decir que la derecha era estúpida, pero hoy día no conozco nada más estúpido que la izquierda”, señalaba el escritor.

En innumerables ocasiones Saramago había pedido un debate en profundidad sobre el sistema democrático, convencido como estaba de que el verdadero poder no reside en los gobiernos sino en las multinacionales. “Hablar de democracia es una falacia”, solía decir.

El escritor hace tiempo que se convirtió en referencia imprescindible de la narrativa europea, y así lo reconoció la Academia Sueca cuando le otorgó el Nobel por haber creado una obra en la que “mediante parábolas sustentadas con imaginación, compasión e ironía, nos permite continuamente captar una realidad fugitiva”.

De origen campesino

Hijo y nieto de campesinos, el escritor nació en 1922 en la pequeña aldea de Azinhaga y publicó su primera novela en 1947, Tierra de pecado.

El reconocimiento mundial no le llegó hasta los sesenta años, con Memorial del convento, la novela que, según contó Pilar del Río en más de una ocasión, propició su relación amorosa con el escritor.

A la periodista y posterior traductora de la obra de Saramago le impresionó tanto la lectura de ese libro (Premio del Pen Club Portugués) que se fue a Lisboa a entrevistar a su autor en 1986. Dos años más tarde se casaron.

Las novelas de José Saramago “contienen el ADN de lo humano, su huella digital, el rastro de su sangre”. Estas palabras de la escritora colombiana Laura Restrepo denotan la profunda humanidad que desprenden obras como Alzado del suelo (Premio Ciudad de Lisboa), El año de la muerte de Ricardo Reis (Premios del Pen Club Portugués y Dom Dinis), o la La balsa de piedra.

Su novela El Evangelio según Jesucristo levantó ampollas en el Vaticano y fue vetada en Portugal en 1992. Un año después el escritor decidió trasladarse a vivir a la isla española de Lanzarote donde residió hasta el final de sus días.

Ensayo sobre la ceguera, Todos los nombres, Ensayo sobre la lucidez, La caverna, El hombre duplicado, Las intermitencias de la muerte son también novelas de este gran escritor que en su último libro, Las pequeñas memorias, entrelazó los recuerdos de su infancia: “He intentado no hacer nada en la vida que avergonzara al niño que fui”, le dijo a Efe cuando se publicó esa obra.

En 2008 comenzó a publicar su blog, El cuaderno, y el año pasado presentó su última novela, Caín.

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